martes, 12 de marzo de 2013

La lluvia de febrero la llevó de regreso a casa

Es difícil comprender cuanto puede llegar a doler la partida de un amigo/a. Para algunas personas sólo es cuestión de excentricidad pues sólo merecen llamarse amigos aquellos que pertenecen a la especie humana. A los demás animales se nos ha enseñado a verlos como "mascotas", "objetos" y cientos de adjetivos más con los cuales debemos lidiar, pues debido al haber crecido en un entorno y cultura especistas, los llevamos aún muy arraigados.

Pues bien,  mi amiga se comenzó a ver muy enferma en enero de este año, -aunque siempre me han gustado mucho los perros mi experiencia en su manejo no es mucha, y cada día aprendo algo, así sea de una forma muy dura-.  Ella estaba al cargo de otra persona, pero actuamos pues su situación era grave. Al verla tan decaída decidimos llevarla a un sitio en el que con frecuencia se le llevaba para que le bañaran. Luego de dos días de "tratamiento" y de haber sido inyectada, su semblante mejoró y halaba con mucha más fuerza cuando salíamos a caminar.  Este breve cambio de semblante nos tranquilizó, pensamos que sólo fue cuestión de algo pasajero.

Desgraciadamente, las inyecciones fueron interrumpidas debido a que la persona encargada no se encontraba en la ciudad; no vimos nada malo en ello y volvimos cuando se nos indicó. Al llegar el día de reanudar las inyecciones la situación empeoró, ella aunque hacía un gran esfuerzo por comer, se iba disminuyendo, no mejoraba y las respuestas evasivas de esa persona no  solucionaban nada. Pensaba mucho, no sabía que hacer y me angustiaba ver los ojos de mi gordita y no poder ayudarle, no poder saber que quería....a pesar de que estuve pendiente de darle los medicamentos que nos indicaron, no mejoraba y se me iba mientras cada día dejaba de ladrar.....

Luego de mucha insistencia, en que se nos dijera la verdad, esta persona sugirió practicarle la eutanasia o dejarla así porque estaba muy viejita..... ¡Eso me hizo despertar! ¿Cómo había perdido tiempo valioso de la vida de mi gordita acudiendo a un sitio donde su vida en realidad no importaba? Esto, junto al deterioro de su salud y como sus patitas no le respondían dificultando su vida, me hicieron reaccionar. Su corazón agitado y sus ojos miel clamaban en silencio.

Sin saber a qué sitio acudir para que la atendieran (no sabía de un consultorio veterinario de verdad y cercano pues ella era muy grande y conseguir transporte también era complicado)  encontré el dato de un consultorio veterinario y allí iniciamos su valoración y el tratamiento. El médico aseguró que la persona que la atendió no era idónea ni tampoco su diagnóstico.

Fueron días en los que me resistí a ver las secuelas que aquel error habían hecho en su salud, con todas las fuerzas y el ánimo seguí las indicaciones del doctor, y junto con mi padre comenzamos a llevarla a diario para que se recuperara. En las noches temía que al despertar ella no estuviera, me resistía a pensar que no se recuperara. Las idas al parque frente al consultorio eran tristes, ella no jugaba, no buscaba a los otros perros/as, caminaba muy despacio, miraba al horizonte fijamente....era desgarrador, pero yo guardaba la esperanza que podíamos salvar su vida. 
 
El médico sugirió unos rayos X para determinar con exactitud que sucedía. Luego de reunir el dinero entre mi familia decidimos solicitar el examen.... La noche anterior se encontraba muy decaída, ni salir a pasear quería, caminaba lento y los perros al verla le ladraban incesantemente esos ladridos me apretaban el corazón... A la mañana siguiente, luego de pensar en lo que pensaba todas las noches; decididamente fuimos al consultorio con el dinero para solicitar el examen. Ese día antes de ir  no quiso comer. El doctor la revisó y la dejamos allí para ser transportada al sitio de los exámenes. Seguía resistiéndome, no me pude despedir, pues pensé que todo estaría bien y que despacito - sin importar cuanto tiempo tomase- se iría recuperando...


Luego de unas horas llamaron a casa, pues ella se puso mal y tuvo que ser devuelta al consultorio... Unas horas más tarde llamaron a anunciar que un paro respiratorio se la había llevado para siempre, y que a pesar de las maniobras de reanimación su cuerpecito no resistió. Por fin había retornado al sitio donde su madre y hermanitas/os estarían esperándola, pues ella al igual que muchos perros son separados de sus madres para satisfacer los "caprichos" de seres inconcientes e irracionales.

Ahora, cada noche la angustia aprieta fuertemente mi alma, me angustia pensar en sus últimos momentos sola, sufriendo y que no pude estar allí, me angustia pensar si en su corazón albergó algún recuerdo o imagen linda de este mundo, y no la indiferencia, y la falta de profesionalismo que la llevaron a incubar una enfermedad degenerativa....  No sé si ella algún día pueda perdonar mi torpeza, mi ignorancia... En las noches sueño viéndola junto a otros perritos jugando, saltando, corriendo como toda una loquita! Ya no tendrá que alzar más su cabecita para que se le colocara el collar, ahora podrá correr libre lejos de los humanos cuya indiferencia fue la causante de su sufrimiento.


Adquirí un compromiso con ella y con todos los animales, pues sé que si le fallé, también les fallé a todos los demás. Espero que la vida me alcance para poder resarcir mis errores, y que el miedo y la ignorancia no me impidan ayudar y actuar a tiempo.

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