Ésta frase la he encontrado no tan a menudo como quisiera en la boca de las personas que reciben el mensaje de liberación animal. Quisiera encontrarla a menudo ya que muchas veces escucho cosas como: “y ustedes que hacen si en el zoológico tal los animales están mal” o “ esas tradiciones llevan muchos años, y es muy difícil cambiarlas no? Etc.. Creo que para todas/os es más sencillo quejarnos, lamentarnos o buscar a quién culpar por determinadas situaciones. Por eso me alegro cada vez que escucho a alguien preguntar ¿Y yo que puedo hacer? Esta frase tan simple encierra un cúmulo de acciones que para muchos no constituyen mayor cosa y que no tienen mayor repercusión; de pronto, porque queremos ver resultados inmediatos, y algo que nos implique un proceso y por ende un esfuerzo, nos desanima fácilmente.
Pues bien, así suene optimista podemos hacer mucho! O al menos podemos
hacer algo. Nuestras acciones cotidianas tienen el poder de apoyar o no a la explotación no solo humana sino animal no humana. Por ejemplo, muchos de los productos que consumimos a diario alimentos, aseo personal, ropa y calzado, etc… son producidos y/o manufacturados por empresas que hacen experimentos en animales, contaminan el medio ambiente; explotan a sus empleados que en su mayoría son madres cabeza de familia o menores de edad y para rematar las ganancias de estas empresas apoyan a los ejércitos sionistas, promoviendo la ocupación y el constante flagelo hacia Palestina. ¿¿Sorprendida/o?? Si un ejemplo “pequeño” como este encierra tantas consecuencias negativas.. vale pensar un poco antes de decidir con que alimentamos a nuestras familias, así como- por ejemplo- el destino que tendrá nuestro dinero. Es evidente que una acción como ir de compras no es tan sólo eso, ¿Nuestras manos construyen, son solidarias, apoyan? O por el contrario ¿Nuestras manos -conciente o inconscientemente - apoyan el dolor, la muerte, la injusticia?
Esto nos lleva a lo que denomino “de las formas de lucha”. ¿En que momento se tergiversó el concepto de lucha y se asoció con la violencia y las malas formas? Es común que durante las manifestaciones, obreras, campesinas, estudiantiles, animalistas, pro-palestinas, etc, se presenten desmanes de todo tipo: destrucción masiva, muertos y heridos; donde las víctimas terminan siendo aquellos sujetos protagonistas de las injusticias que aquellos desadaptados dicen defender y que terminan por perjudicarlos: líderes indígenas y sindicales asesinadas/os y amenazadas/os, empleadas/os humildes que ven su trabajo aumentado a causa de los desmanes, reforzamiento del estigma de "terroristas" de los Palestinos/as, y animalitos que no reciben el trato que se merecen, ya que el dinero destinado a ellos simplemente no los beneficia porque no hay personas que sepan ampliamente del tema, y las que están capacitadas son animalistas, que por lo anterior tienen ya un estigma de “revoltosos, sentimentalistas y pasionales” y en manos de ellas/os no se dejará ni un centavo público.
Ahora pregunto ¿Qué pretenden las/os que torpedean y dañan aquellas manifestaciones convocadas por los actores que viven y sufren situaciones injustas? Hasta ahora no lo comprendo pues las/os perjudicados como acabamos de ver son aquellos a quienes los revoltosos dicen defender. Temo decirles a las/os que creen que a punta de piedra, graffitis, gritos, e insultos se van a cambiar las injusticias de la vida, que la lucha es a diario al igual que la resistencia y que ninguna de las anteriores tiene como ingrediente la violencia, pero si la fuerza: aquella que nos impulsa a mirar nuestras actitudes, costumbres y actos para modificarlos no de acuerdo a la moda sino en pro de un mundo más justo. De nuevo puedo ser tildada de idealista: “… en pro de un mundo más justo?” si, es contradictorio para mí ver como abundan aquellos revolucionarios que están a favor de la justicia, de la reinvindicación y que se creen con la autoridad moral de dar cartilla recitando de memoria teorías de distintos pensadores; pero que consumen coca-cola, mc donald’s, siguen explotando animales para el deleite de sus sentidos y solo aparecen en día de marcha, siendo todos los días del año uno más de la masa, aquella que tanto critican.
Podría apelarse en mi contra
que las manifestaciones violentas, con gritos e insultos, están cargadas de simbolismo y por ello son válidas. Creo desde mi ignorancia, que precisamente eso desean los opresores, así tendrán la forma de arremeter argumentando legítima defensa. Si bien en distintas situaciones de índole mundial se ve como la población civil se enfrenta con lo que tenga a mano e incluso con su propia vida al opresor, eso no significa que nosotros que contamos con una situación distinta pero parecida hagamos lo mismo, ¿Por qué? He aquí la respuesta: aquellas personas que se enfrentan a las fuerzas opresoras incluso con su propia vida, fueron impulsadas por las condiciones de su entorno a esa amarga salida, no fue elección. En este sentido es distinta, pero es parecida en la medida que nosotros compartimos ese dolor reflejado en nuestras tristezas y dramas particulares, nuestras gentes sufren muchas veces desplazadas y asesinadas por las mismas empresas que mencioné más arriba, o por otras situaciones igual de dolorosas. Ahora, ¿Las respuestas violentas de una persona en la ciudad que no es víctima directa de alguna de estas circunstancias tiene justificación? No. Pues al contar con unos mínimos de supervivencia (alimento, refugio, educación, salud) cuenta con más medios y recursos para ayudar desde diversos ámbitos: dejando de consumir determinados productos, realizando jornadas informativas y para recolectar víveres y/o los implementos que determinada población requiera, haciendo lobby en distintas entidades, haciendo videos, música, arte, teatro, danza, y todas las expresiones que la imaginación humana pueda crear … ya que como dije anteriormente su situación les permite y les exige escoger. Bien lo decía alguien: “la violencia es la salida del que se quedó sin argumentos”.
Pues bien, así suene optimista podemos hacer mucho! O al menos podemos
hacer algo. Nuestras acciones cotidianas tienen el poder de apoyar o no a la explotación no solo humana sino animal no humana. Por ejemplo, muchos de los productos que consumimos a diario alimentos, aseo personal, ropa y calzado, etc… son producidos y/o manufacturados por empresas que hacen experimentos en animales, contaminan el medio ambiente; explotan a sus empleados que en su mayoría son madres cabeza de familia o menores de edad y para rematar las ganancias de estas empresas apoyan a los ejércitos sionistas, promoviendo la ocupación y el constante flagelo hacia Palestina. ¿¿Sorprendida/o?? Si un ejemplo “pequeño” como este encierra tantas consecuencias negativas.. vale pensar un poco antes de decidir con que alimentamos a nuestras familias, así como- por ejemplo- el destino que tendrá nuestro dinero. Es evidente que una acción como ir de compras no es tan sólo eso, ¿Nuestras manos construyen, son solidarias, apoyan? O por el contrario ¿Nuestras manos -conciente o inconscientemente - apoyan el dolor, la muerte, la injusticia?Esto nos lleva a lo que denomino “de las formas de lucha”. ¿En que momento se tergiversó el concepto de lucha y se asoció con la violencia y las malas formas? Es común que durante las manifestaciones, obreras, campesinas, estudiantiles, animalistas, pro-palestinas, etc, se presenten desmanes de todo tipo: destrucción masiva, muertos y heridos; donde las víctimas terminan siendo aquellos sujetos protagonistas de las injusticias que aquellos desadaptados dicen defender y que terminan por perjudicarlos: líderes indígenas y sindicales asesinadas/os y amenazadas/os, empleadas/os humildes que ven su trabajo aumentado a causa de los desmanes, reforzamiento del estigma de "terroristas" de los Palestinos/as, y animalitos que no reciben el trato que se merecen, ya que el dinero destinado a ellos simplemente no los beneficia porque no hay personas que sepan ampliamente del tema, y las que están capacitadas son animalistas, que por lo anterior tienen ya un estigma de “revoltosos, sentimentalistas y pasionales” y en manos de ellas/os no se dejará ni un centavo público.
Ahora pregunto ¿Qué pretenden las/os que torpedean y dañan aquellas manifestaciones convocadas por los actores que viven y sufren situaciones injustas? Hasta ahora no lo comprendo pues las/os perjudicados como acabamos de ver son aquellos a quienes los revoltosos dicen defender. Temo decirles a las/os que creen que a punta de piedra, graffitis, gritos, e insultos se van a cambiar las injusticias de la vida, que la lucha es a diario al igual que la resistencia y que ninguna de las anteriores tiene como ingrediente la violencia, pero si la fuerza: aquella que nos impulsa a mirar nuestras actitudes, costumbres y actos para modificarlos no de acuerdo a la moda sino en pro de un mundo más justo. De nuevo puedo ser tildada de idealista: “… en pro de un mundo más justo?” si, es contradictorio para mí ver como abundan aquellos revolucionarios que están a favor de la justicia, de la reinvindicación y que se creen con la autoridad moral de dar cartilla recitando de memoria teorías de distintos pensadores; pero que consumen coca-cola, mc donald’s, siguen explotando animales para el deleite de sus sentidos y solo aparecen en día de marcha, siendo todos los días del año uno más de la masa, aquella que tanto critican.
Podría apelarse en mi contra
que las manifestaciones violentas, con gritos e insultos, están cargadas de simbolismo y por ello son válidas. Creo desde mi ignorancia, que precisamente eso desean los opresores, así tendrán la forma de arremeter argumentando legítima defensa. Si bien en distintas situaciones de índole mundial se ve como la población civil se enfrenta con lo que tenga a mano e incluso con su propia vida al opresor, eso no significa que nosotros que contamos con una situación distinta pero parecida hagamos lo mismo, ¿Por qué? He aquí la respuesta: aquellas personas que se enfrentan a las fuerzas opresoras incluso con su propia vida, fueron impulsadas por las condiciones de su entorno a esa amarga salida, no fue elección. En este sentido es distinta, pero es parecida en la medida que nosotros compartimos ese dolor reflejado en nuestras tristezas y dramas particulares, nuestras gentes sufren muchas veces desplazadas y asesinadas por las mismas empresas que mencioné más arriba, o por otras situaciones igual de dolorosas. Ahora, ¿Las respuestas violentas de una persona en la ciudad que no es víctima directa de alguna de estas circunstancias tiene justificación? No. Pues al contar con unos mínimos de supervivencia (alimento, refugio, educación, salud) cuenta con más medios y recursos para ayudar desde diversos ámbitos: dejando de consumir determinados productos, realizando jornadas informativas y para recolectar víveres y/o los implementos que determinada población requiera, haciendo lobby en distintas entidades, haciendo videos, música, arte, teatro, danza, y todas las expresiones que la imaginación humana pueda crear … ya que como dije anteriormente su situación les permite y les exige escoger. Bien lo decía alguien: “la violencia es la salida del que se quedó sin argumentos”. Así que si creíamos que no podíamos hacer nada, descubriremos al contrario que nuestras acciones desde la más pequeña a la más grande repercuten de forma global, y que aquí no se trata del que grite más duro uno o dos días sino del que encamine su rumbo y ande el camino a diario, pues incluso en silencio y sin protagonismos se construye.
- ¡Que sencillo es gritar justicia! Mientras en el plato, en el calzado, en los espectáculos, y en las aulas está la prueba de la tortura y el maltrato hacia un animal indefenso.
- ¡Que sencillo es gritar igualdad! Mientras se sigue tratando a las/os de distinto género, etnia, o creencia con desconsideración y de forma humillante.
- ¡Que sencillo es marchar! Mientras el resto del año se siguen patrones de consumo que atentan contra la vida del planeta, la vida humana y la vida animal no humana.
- ¡Que sencillo es destruir! Mientras las/os que construyen son aquellos a quienes se dice defender.
Ejemplo de resistencia civil en el caso Palestino:
http://www.vimeo.com/6877819
Ejemplo de resistencia civil en el caso Colombia (Falsos Positivos):
http://www.vimeo.com/11259656
2 comentarios:
Terrícola, es todo aquel habitante de la tierra, incluyendo animales y plantas. Hay un video sobre el tema muy sugestivo.
Tenías la duda si A la la la long era de Bob Marley y quedé con ella. Hoy un amigo me confirmó que esta buena canción de no es de Bob sino de Inner Circle. Ya corregí el error y aprendí un poquito al respecto. Me toca no dar por sentado nada la próxima y estar seguro antes de publicar. XD.
Espero todo ande bien.
Un abrazo.
Me gusta mucho esa definición de terrícola; de pronto te refieres al documental del mismo nombre? "earthlings" ? si es ese.. es tan fuerte que me tocó escucharlo pues no podía ver semejantes imágenes! cómo somos tan egoístas de quitarles la vida a otros seres tan maravillosos?
Quedé impresionada con lo de la canción!!! Ya que como que la tenía en el inconsciente pero ni idea quién la cantaba; buen dato.
Gracias por pasar por mi blog y por comentar.
Abrazos y buenas vibras :)
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