miércoles, 7 de agosto de 2013

Trueques y Filosofía

Es difícil poder opinar respecto a algo cuando no se conoce o se ha vivido... se puede hacer, pero la experiencia permite tener una visión un poco más completa de la experiencia y las situaciones.

Pues bien, este año tuve la oportunidad de participar en dos eventos de trueque, en realidad fue muy bonito y además de permitirme vivir una experiencia nueva, aprendí mucho. El objetivo de participar responde a la necesidad de apoyar a una causa benéfica, con este fin comencé a buscar sitios donde poder ofrecer las donaciones que la gente ha dado para tal fin. Lo más interesante de ambos eventos es que si bien muchas veces no se permite el intercambio monetario, pude actualizar algunas cosas que llevaban mucho tiempo sin moverse, y también vender una que otra cosa.

En el primer trueque logré intercambiar unas hebillas que fabrico a mano por un libro que había estado buscando hace tiempo y justo ese día estaba allí esperándome: "Ética Nicomaquea" al principio pensé que podría ser nada más que una coincidencia, pero la fuerza de mi mente parecía haberlo llevado hasta ese lugar. La emoción que sentí fue muy grande, poder cambiar algo que hago con mucha dedicación por algo que necesitaba en realidad que no tenía precio -¡como los trueques!-.

Luego de un tiempo apareció un segundo trueque, y con la emoción aún viva, participé con el mismo propósito -no sólo el de encontrar gente y cosas lindas, sino de colaborar con el refugio-. En esta oportunidad pudimos pasar una tarde llena de sol, risas, chocolates, juegos y limonada con hierbabuena y falafel. Pero además de la camaradería de aquel encuentro, una vez más había un libro aguardándome, esperando sorprenderme, y lo supe apenas lo ví: "Breve historia de la filosofía"; apenas lo vi sentí la necesidad de buscar entre mis cosas* y esta vez un prendedor que hice a mano cerró el trato. El libro ya era mío... La jornada cerró con una lluvia torrencial, varias cosas para la causa, y aquel libro....No importó el frío, las cosas por cargar o la larga espera de mi bus... una vez más la alegría apareció y el destino cumplió su cometido: No puedo escapar al estudio de la filosofía así le huya o le tema... 

A propósito, la semana pasada terminé de leer la ética, y me dispongo a iniciar ya con la breve historia...

(*) Valga aclarar que tanto el prendedor como la hebilla, son hechos por mí, no obtuve ninguno de los libros con las donaciones para la causa benéfica.

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